Educación

Yury León Duarte

Yury León Duarte

Presidente

Adventista de tercera generación, su abuelo Jeremías Duarte y sus tíos fueron bautizados por el pastor Max Trummer.
Nació el 15 de agosto de 1961 en Socorro, departamento de Santander. Hijo de Carmen Duarte y Ruben Leon (Fallecido), es el menor de seis hermanos. Estudió desde kinder hasta undécimo grado en el colegio Adventista Emmanuel de Bogotá y cursó su pregrado en la Universidad Adventista de Colombia.
Realizó su maestría en ministerio pastoral con énfasis en ministerio juvenil, en el Seminario de Estudios Teológicos Interamericana SETAI.
Es casado con la Odontologa Luz Yaneth Gallego Gutierrez desde el 14 de diciembre de 1986 de cuya unión tienen una hija única llamada Karen Daniela quien se graduó de Comunicación Social con especialización en periodismo digital.
Ha sido director de todos los departamentos en la iglesia local desde 1985. Se desempeñó como presidente de la Federacion de Jóvenes de Bogota de 1985–1988 y Fue elegido como el joven representante de la Unión Colombiana al congreso de la Asociación General de 1990 en Indianápolis.
Trabajó en el Banco Cafetero en Bogotá por once años y renunció para dedicarse a ser obrero bíblico en la iglesia de Sotomayor de la ciudad de Bucaramanga hasta el año 1994, cuando se desplazó a Medellín para estudiar Teologia.
Trabaja como empleado denominacional desde 1998 ministró en los distritos de Sotomayor, El Jardín, Redención y Barranca Central en Bucaramanga en la asociación del Oriente Colombiano, Oasis en Asociación Centro Occidental de Medellín y Tierralinda en Bogotá. Fue docente del Instituto Colombo-Venezolano.
Fue elegido departamental de jóvenes en la Asociación del Alto Magdalena en 2009, en el año 2010 fue elegido Secretario Ejecutivo en la misma asociación, cargo que desempeñó hasta el año 2015 cuando fue nombrado Presidente de la Misión Noroccidente de Bogotá y Boyacá hasta el 2 de abril de 2018.
Durante su ministerio ha sido pionero al fundar las congregaciones de Redención y Libertador en Bogotá, Orión, Redimir, Jardín y Monte Verde en Bucaramanga y Oasis en Medellín.
Actualmente funge como presidente de la Asociación Sur Colombiana.
Su pasión es el evangelismo y el servicio. Personalmente se define como un resultado de la educación adventista.

Correo:presiasurcol@gmail.com

Correo asistente:secretaria.asurcol@gmail.com​

El Departamento de Educación existe con el propósito de promover la causa de la educación cristiana y de dar consejos en el establecimiento, supervisión, mantenimiento y operación de las escuelas, colegios y universidades de la denominación en el territorio de la División Interamericana.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, por medio de su programa educativo, desea ayudar a la juventud a prepararse para una ciudadanía efectiva en esta tierra, y una ciudadanía gratificante en la tierra nueva. El programa educativo de la iglesia concede importancia primordial a la edificación del carácter y al fundamento espiritual de la vida de sus niños y jóvenes. Aún más, hace provisión abundante para la adquisición e interpretación de lo que es apropiado del cúmulo de conocimientos y habilidades seculares comunes para el desarrollo mental, social, vocacional y físico.

OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN ADVENTISTA

Educación elemental y secundaria. La Iglesia Adventista del Séptimo Día desea proveer para toda su juventud una educación general que esté dentro del marco de la ciencia de la salvación. Han de estudiar los fundamentos y los ramos comunes del conocimiento, a fin de adquirir habilidad y mantener un nivel elevado de enseñanza.

La escuela elemental de la iglesia ayudará a cada niño a desarrollar (1) cariño y aprecio por los privilegios, derechos y responsabilidades garantizados para cada individuo y grupo social y (2) respeto y una actitud sana hacia cada unidad de la sociedad—el hogar, la iglesia, la escuela y el gobierno. La escuela elemental ofrecerá un programa organizado que asegure el desarrollo adecuado conducente a la salud integral, tanto en lo espiritual como en lo físico, mental y emocional, proveyendo un fondo básico de conocimientos prácticos e intelectuales para la vida diaria.

La escuela secundaria dependiente de la iglesia, afirmada sobre los resultados obtenidos por la escuela primaria, tiene por estructura básica la edificación del carácter y tratará de funcionar en forma realista, elevando el nivel y mantenimiento de cada alumno en lo referente a la salud, el dominio de los procesos fundamentales del aprendizaje, la conducta digna en el hogar, la destreza vocacional, la instrucción cívica, el debido empleo del tiempo libre y la madurez ética. La escuela secundaria, como instrumento de la filosofía de la iglesia, tratará de alcanzar objetivos de dedicación espiritual, auto desarrollo, ajuste social, responsabilidad cívica y eficiencia económica.

Educación superior. La Iglesia Adventista del Séptimo Día dirige instituciones de enseñanza superior con el propósito de proveer oportunidades especiales para la juventud adventista del séptimo día que haya terminado sus estudios secundarios en forma satisfactoria y que tiene deseos de proseguir estudios superiores en artes y ciencias para la obtención de títulos que les preparen para la vida, o para admisión en instituciones de posgrado.

Las instituciones dependientes de la iglesia, al hacer su obra de custodia, de creatividad y de evaluación ayudan a los alumnos a desarrollar valores. éticos, religiosos y sociales compatibles con la filosofía y las enseñanzas de la iglesia, valores que preparan al egresado para el oficio de su elección o vocación dentro de la organización o fuera de ella. Estas instituciones también ayudan a desarrollar en sus alumnos un concepto más elevado del servicio a Dios y a los hombres.

Educación posgraposgraduada. La educación adventista es integral; es decir, abarca la vida del hombre como un todo. Las obras humanas, las instituciones y la historia son contempladas desde el punto de vista del origen divino del hombre y su destino revelado en la Palabra de Dios. La libertad humana, tanto académica como personal, procura una búsqueda progresiva y un descubrimiento de la verdad que existió primero en la mente de Dios y se le ha permitido al hombre volver a descubrir mediante la revelación, el estudio, la reflexión y la investigación. El producto final debe ser, no un intelectual aislado, sino un cristiano más maduro y consagrado.

La tarea esencial de una universidad adventista del séptimo día o colegio superior para estudios posgraduados, es el dominio de la evaluación crítica, el descubrimiento y la difusión del conocimiento y de la erudición en comunidades de intelectuales cristianos. La iglesia apoya la instrucción para posgraduados con el fin de hacer efectivo, tanto en el maestro como en el alumno, el discernimiento intelectual y los valores provistos por la fe y las doctrinas cristianas que constituyen una dimensión vertical en el estudio de las artes y ciencias, así como también el estudio del hombre y de sus instituciones. En un grado mayor que en la educación secundaria, la escuela superior debe preocuparse por el descubrimiento, la evaluación crítica y la aplicación del conocimiento al pensamiento y a la conducta humana.

En estas comunidades de intelectuales se harán esfuerzos especiales para fomentar el espíritu inquisitivo que no se conforma con dominar lo conocido, sino que diligentemente explora lo desconocido. Los intelectuales adventistas participan en el engrandecimiento de las islas del conocimiento que existen en los inmensos mares de lo desconocido que rodean a la humanidad. La educación superior requiere la aplicación de las técnicas de investigación y evaluación existentes en las leyes de la evidencia. Tanto el educador cristiano como el alumno avanzado emplean los sistemas de evidencia de la razón y la ciencia, pero también reconocen la validez de la revelación divina, a la que conceden una posición suprema.

En conclusión, toda la educación superior adventista se dedica a la promoción y preparación de dirigentes para la iglesia e instituciones y para aquellos oficios y profesiones de servicio en cuyo desempeño pueden testificar de Dios en forma efectiva y fomentar tanto el buen nombre como la misión mundial de su iglesia.